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lunes, 20 de junio de 2016

La Catedral de Cuenca

La catedral fue consagrada por San Julián, segundo obispo de Cuenca, en el año 1196 cuando la misma todavía se encontraba en sus inicios, comenzada por canteros galos entre los años 1182 y 1189 (siglo XII) continuando las obras durante todo el siglo XIII. La Catedral con toda seguridad se construyó sobre la antigua mezquita árabe de la ciudad. Se considera como la primera catedral gótica realizada en Castilla, siendo consagrada definitivamente bajo la advocación de Santa María en el año 1208 por el obispo Rodrigo Ximénez de Rada.

No obstante, la construcción de la catedral comienza en los finales del románico, por lo que es natural que en la catedral encontremos resistencias románicas frente a las novedades góticas del momento. Laplanta inicial de la catedral estaba formada por tres naves; a la altura del crucero se transformaba en cinco naves y continuaba formando cinco ábsides, siguiendo las trazas del románico imperante. Su nueva planta quedaría formada por una planta de cruz latina, tres naves, doble girola y un profundo presbiterio. El crucero está cubierto por una gran bóveda central de influencia anglonormanda. Las capillas de las naves laterales fueron construidas en su mayor parte en el siglo XVI en estilo gótico.

Su exterior se renovó casi por completo en el siglo XVI y en el siglo XVII se construyó la capilla del Sagrario. Durante el siglo XVIII se reformó tanto la fachada como las torres, dándole al edificio un aspecto barroco. Esta reforma afectó a la fachada principal que había sido mandada construir por el rey Fernando III y que disponía de dos torres góticas gemelas. Las torres de la fachada junto con otras dos torres que tenía la catedral desaparecieron durante un incendio, lo que dio motivo a nueva reforma, que fue llevada en el año 1720 por Juan Pérez y nuevamente reconstruida en 1723 bajo la dirección de Luis de Arteaga.

Ya en el siglo XX y como consecuencia de los daños sufridos por la fachada, al hundirse la torre de las campanas en 1902 por la caída de un rayo, se procedió a su reconstrucción en el año 1910, en lo que es su aspecto actual, una fachada de estilo neogótico obra de Vicente Lampérez. Su aspecto actual confirma sin ningún genero de duda que la misma quedó inconclusa. En la parte mas alta encontramos una imagen de San Julián que curiosamente es la única imagen que existe en toda la fachada.

Oficio de la Chola Cuencana


La materia prima básica para la elaboración de los sombreros es la Cardulovina Palmata, comúnmente conocida con el nombre de paja toquilla. La artesanía es una manufactura que requiere de poco tiempo para el aprendizaje, de menos fuerza material, capital, utensilios y herramientas, facilitando que cualquier persona, sin distinción de sexo e incluso edad, esté capacitada para la realización de este oficio.

Una vez cultivada la fibra en la montaña, se procesa la paja en los propios lugares de producción, contratando los dueños a trabajadores vecinos de la zona de cultivo, quienes mediante el ripiador o unas púas, eliminan la parte exterior de la fibra o sus filos para obtener la paja, haciendo 4 tapas de cada cogollo. Realizando el desvene, se procede al cocinado y secado de la paja, para venderlas en bultos a los comerciantes mayoristas de la Sierra, quienes a su vez entregan a las pajeras o revendonas de paja, para que realicen la venta de la materia prima en los mercados de las ciudades de Cuenca y Azogues.


martes, 14 de junio de 2016

La Cholita Cuencanita :)

La chola cuencana es identidad, belleza y tradición. La chola mantiene elegancia en cada atuendo. Rojo, tomate, azul y verde son algunos de los colores que prefieren las damas de este sitio de Ecuador cuando de indumentaria se trata. Se caracteriza principalmente por su colorida y elaborada vestimenta. Su traje está compuesto por una blusa blanca, un bolsicón, la pollera, el paño y, finalmente, un sombrero de paja toquilla. Este atuendo resulta muy cómodo para las cholas de la ciudad y también para las que trabajan en el campo. El costo de este traje va desde los 200 dólares hasta los 1.000. Depende del acabado y material de cada uno. Mientras más detalles tenga un bordado, más costoso es y esto, en épocas pasadas, representaba la clase social de cada una. A pesar de que no todas las jóvenes los usan, se puede ver que las personas mayores o del campo mantienen esta tradición.